PORQUÉ ACOGER

PORQUÉ ACOGER

Acoger a un niño/a saharaui es una experiencia única y no exenta de dificultades. Cualquier familia que decida realizar este esfuerzo debe saber que, en realidad, no está haciendo sólo una obra de caridad. Todos oímos en multitud de ocasiones que es una lástima traer a estos niños a España, para que durante dos meses gocen de comodidades y disfruten de lo más elemental y luego, al volver, retornen de nuevo a una vida llena de carencias.

En realidad no es así. Es muy importante que estos niños vengan a España durante el verano. El programa “Vacaciones en paz” se pone en marcha en la época en la que los niños españoles no tienen colegio, lo que permite a los niños saharauis y a los españoles un intercambio cultural extraordinario y les da a unos y a otros la oportunidad de contactar con una cultura distinta, con personas diferentes, con otras costumbres,…. Conocer esta realidad hará más tolerantes a nuestros hijos.

Pero no es esto lo más importante. En los dos meses de verano se producen en la ‘Hamada’ argelina, la zona en la que se ubican los campos de refugiados saharauis, temperaturas de más de 50ºC a la sombra. La deshidratación, la escasez de alimentos,… provoca un empeoramiento de la salud de estos niños, que no pueden crecer en las mismas condiciones que cualquier otro.

Quizá el aspecto más importante del programa “Vacaciones en Paz” es el protocolo sanitario que los responsables han diseñado. Se realiza en colaboración con las autoridades sanitarias de cada Comunidad Autónoma y de cada Ayuntamiento y permite que todos estos niños sean sometidos a reconocimientos médicos cada vez que vienen a España. Estos reconocimientos anuales hacen posible que los niños saharauis disfruten de una vigilancia periódica de su salud, lo que les da, al mismo tiempo, más oportunidades para tener un crecimiento normal.

Durante los dos meses que están en España, los niños saharauis son sometidos a revisiones de la vista (dañada por el tremendo sol del Sáhara), del oído, de sangre y orina,…. Cualquier anomalía detectada por los médicos permite diseñar el tratamiento idóneo para que este niño pueda superarla con éxito.

En definitiva: Acoger a un niño exige un esfuerzo que sólo se puede realizar con generosidad y con comprensión. El niño saharaui tiene otras costumbres, otra cultura, otro idioma,… Él, sin duda, realizará un esfuerzo enorme por adaptarse a nosotros, pero nosotros también debemos acogerle como merece.